Radiónica

El origen de la palabra radionica deriva de la suma de las palabras “radiación” e “iónico”. Aunque generalmente se asocia el conjunto de estas técnicas con aparatos electrónicos cuya lógica no corresponde con las leyes físicas o de la electricidad, hay muchas formas de   entender las  distintas prácticas de la misma. La radiónica anglosajona, emplea instrumentos electrónicos o instrumentales, y la radiónica franco-belga  basada en la radiestesia y en la utilización de gráficos que tienen la facultad de actuar a distancia o de generar un efecto sobre líquidos o sustancias que el paciente ingiere.

 

Los radiestesistas franco-belgas de la década de 1940 y 1950, evolucionaron de la utilización de péndulo para diagnostico a un modo de actuar con el paciente a través de objetos que según ellos emitían determinadas radiaciones y de gráficos con las mismas cualidades, denominados “circuitos radiónicos” o “gráficos activos”; seguramente la utilización del término se debe a que toma como referencia la radiónica americana, no por la similitud de la técnica, sino por la noción de acción a distancia.

La radiónica clásica es instrumental, utilizando unos valores para cada enfermedad que se denominan “tasas” o “rates” en inglés, existiendo la visión de que es más física para unos, mientras que para otros es más mental; esto va a determinar que determinada escuela utilice aparatos electrónicos mientras que otra utilice gráficos y elementos simbólicos.

Nosotros nos referiremos sobre todo como radiónica a aquella que utiliza elementos electrónicos con base analógica donde el operador tiene una parte decisiva, tanto en el diagnostico como en el tratamiento, empleando tasas para hacer el diagnóstico y el posterior tratamiento.

IMPARTE: Vicente Laparra
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