Acuzapper, una nueva perspectiva vibracional de la acupuntura

“Si lo que quieres es descubrir los secretos del universo, piensa en términos de energía, frecuencia y vibración”, decía Nicola Tesla. El famoso genio, además de ser uno de los grandes visionarios del siglo XX, fue, posiblemente, la primera persona que se aplicó a sí misma una descarga de 250.000 voltios para demostrar que la corriente alterna era segura para el cuerpo humano. Multitud de estudios realizados en los últimos 100 años han demostrado que, con muchísima menos potencia, se puede tratar un amplio abanico de desequilibrios y disfunciones. De hecho, como veremos, existen aparatos de micro descargas controladas con una determinada frecuencia que se han demostrado tremendamente útiles para ayudar al cuerpo en su proceso de autorregulación.

El Acuzapper trabaja en esa linea, utilizando pequeñas descargar eléctricas en puntos estratégicos de acupuntura. Acuzapper es un dispositivo pensado para profesionales de la acupuntura que deseen implementar la aplicación con pulsos eléctricos basados en las distintas frecuencias atribuidas a determinados desequilibrios. Puede funcionar como un zapper habitual, por lo que para ello dispone de unos electrodos de tubo. Específicamente para acupuntura dispone de 10 salidas, 5 positivas y 5 negativas, con unas pinzas y sus correspondientes conectores que permiten introducir el pulso eléctrico a través de las agujas.

Así, el Acuzapper une esta valiosa herramienta de la medicina tradicional china (MTC) a la terapia con pulsos eléctricos basados en frecuencias concretas que permiten al cuerpo defenderse ante patógenos que ocasionan dolencias de lo más variadas y de las que más adelante hablaremos. Lo cierto es que la MTC conoce la existencia de las frecuencias desde hace miles de años, pero no es la única. El equivalente al Qi (Chi) sería conocido, en India, como Prana. Los especialistas chinos lo implementaron en la medicina preventiva como la teoría de los Cinco Movimientos o fases de la energía del cuerpo y con el Feng Shui que, en resumen, habla de un equilibro espacial que crea, ajusta y redirige las frecuencias vibratorias de los ambientes en los que trabajamos, dormimos y estamos.

¿Qué son las frecuencias vibratorias?

En 1865, el físico y matemático escocés James Clerk Maxwell predijo, por primera vez, la existencia de las Ondas Electromagnéticas. En 1888, el físico alemán Heinrich Hertz demostró que las ondas de radiofrecuencia tenían las mismas propiedades ondulatorias que la luz. Nuestra Civilización comenzó a tener comunicaciones con Ondas de Radio, sin cables, desde 1904.

Pero no fue sino hasta 1992, cuando Bruce Tainio, experto de la Universidad Estatal del Este en Cheny, Washington, construyó el primer monitor de frecuencia en el mundo. Tainio estableció que la frecuencia promedia del cuerpo humano sano durante el día es de 62-68 MHz. Cuando cae la frecuencia, el sistema inmunológico está comprometido. Y todo lo que hagas para mantener esa frecuencia, conseguirá que no caigas en la enfermedad. Aquello que baja la vibración no es ningún misterio: la comida chatarra, los alimentos procesados, el estrés, las personas y los pensamientos negativos y los ambientes de baja vibración, que son aquellos en los que no nos gusta estar. Finalmente, la ciencia moderna ha comprobada la importancia de mantenerse en una alta frecuencia vibratoria.

La historia del Zapper

Y eso es, precisamente, a lo que contribuye el Acuzapper, al juntar lo bueno de la acupuntura con los avances en la aplicación a través de micro descargas.

De hecho, la medicina convencional ha utilizado la electricidad como terapia para tratar el dolor desde tiempos inmemoriales. Existen datos de que ya en el año 48 a. C., el médico del Emperador Claudio recomendaba colocarse un pez torpedo eléctrico en la cabeza para curar la migraña y que en 1851 se popularizó entre la aristocracia una especie de cinturón que daba descargas eléctricas para aliviar ciertas dolencias.

Pero empecemos por el principio. Por lo esencial: los átomos, presentes en la formación de toda la materia, ya sea animada o inanimada. Los electrones, que son partículas de energía, giran alrededor del núcleo de los átomos con un nivel de energía establecido, es decir, a una frecuencia concreta. Estas vibraciones suelen pasar desapercibidas para nuestros oídos aunque la longitud de onda producida por las vibraciones (la frecuencia) sí puede ser medida en laboratorio.

Fueron los ingenieros e inventores Georges Lakhovsky y Royal Raymond Rife los primeros que avanzaron en el campo de la investigación en torno a la frecuencia aplicada a la salud humana. La propuesta de Lakhovsky en 1920 fue tratar de revertir el cáncer reforzando las oscilaciones de las células en lugar de eliminar los microbios en contacto con células sanas. Él es el creador del oscilador de onda múltiple, un generador de frecuencias de hasta 150 MHz. Cada frecuencia genera frecuencias adicionales en una serie específica por encima de la frecuencia original, lo que se conoce como frecuencias armónicas. Para Lakhovsky, se trataba de generar el mayor número de armónicos posible para que hicieran su magia hacia la curación.

Unos años antes, la investigación realizada en el Albert Einstein Colege of Medicine de Nueva York, a principios de los 90, llamó poderosamente la atención del físico alemán Bob Beck, quien popularizó una de las primeras versiones del Zapper, como veremos. Esta investigación primera se basaba en la aplicación de micro corrientes 50 a 100 microamperios de electricidad -la misma de un marcapasos- a la sangre infectada con el virus del VIH en una placa de Petri en el laboratorio. Estas micro descargas alteraban las capas externas de la proteína del virus del VIH e impedían la creación de una enzima vital para su reproducción. De esta manera, el virus se volvía incapaz de adherirse a los receptores en las células. Por todo ello, su capacidad de adherirse a los receptores de células sanas e infectarlas se reducía entre un 50 y un 95%.

Los artífices de esa primera investigación fueron un grupo de científicos liderados por William D. Lyman. La investigación fue anunciada por primera vez en el Primer Simposio Internacional sobre Terapia Combinada 14 de marzo de 1991 en Washington y dio lugar a múltiples ensayos con pequeños implantes generadores de corrientes eléctricas en pacientes afectados. Ahí se demostró que funciona para combatir virus como el epstein-barr pero también en casos de hepatitis, obesidad y tantos otros.

Acababa de aparecer en la historia de la humanidad un proceso en el que se utilizaban micro corrientes para limpiar la sangre. Pero pese a los buenos resultados y al poco coste, la investigación se quedó ahí.

Un tiempo después, el doctor Bob Beck pensó que la sangre y la linfa podía tratarse in vivo, es decir, sin necesidad de extraer la sangre ni de un proceso quirúrgico invasivo, y posibilitar la aplicando de corrientes de micro amperios directamente en la piel. Así fue como el doctor Beck creó su invento más popular y revolucionario, y que llevaría su apellido: el Zapper, una máquina, precursora del Acuzapper, que aplica micro corrientes mediante electrodos colocados estratégicamente, por ejemplo, en las arterias de la muñeca. Esta corriente alterna es de 27-31 voltios. La frecuencia emitida es de 3,92 Hz , la mitad de la frecuencia de la tierra, que es 7,83 Hz.

La electricidad que cura

Aunque fue Tesla uno de los primeros que avanzó mucho en este camino, hay otros nombres que son claves para entender hoy esta terapia. En los años 50, el médico alemán Reinhold Voll observó que la resistencia eléctrica medida sobre la piel es más baja entre los puntos de acupuntura que en otras zonas y que puede variar inmediatamente si el cuerpo recibe algún tipo de información, magnetismo o electricidad.

Pero sin duda fue la naturópata canadiense Hulda Regehr Clark quien afinó las particularidades del Zapper gracias a sus descubrimientos mediante pruebas biogenéticas de que todos los seres vivos emiten una frecuencia vibratoria (como un ancho de banda) determinada, en un nivel muy concreto y distinto. Cuanto más desarrollada es la forma de vida de ese ser, más alta es su frecuencia y  mayor también es el ancho de banda en el que oscila. Así se comprobó que los microorganismos no toleran la corriente eléctrica si se aplica en las frecuencias que corresponden a su propio ancho de banda. Sus experimentos mostraron que pequeños seres como insectos o gusanos, expuestos a corrientes eléctricas muy débiles dentro de su propio ancho de banda, quedaban adormecidos o incluso morían.

De esta manera, saber y conocer el ancho de banda de un determinado organismo no solo podría ser utilizado para detectar la presencia, mediante resonancia magnética, de virus, bacterias, hongos o parásitos sino también podrían ser eliminados sin riesgos para el ser humano. Una vez realizadas las pruebas pertinentes, se vio que los patógenos en cuestión dejan de ser detectados y se abrió una nueva puerta en materia de salud. Con los Los generadores de radiofrecuencia, mediante la acupuntura, pueden ayudar notablemente a que un organismo humano con el sistema inmune debilitado pueda eliminar, por sí mismo, bacterias, hongos y parásitos causantes de enfermedad.

¿Cómo funcionan los bio resonadores?

Según los investigadores de este campo, el uso regular del Zapper, también llamado bio resonador, no solo alivia los síntomas. La carga positiva de la corriente separa las bacterias negativamente cargadas de su adhesión electromagnética en el cuerpo y de este modo el sistema inmunológico puede combatirlas. La idea en la que se basa, como hemos comentado es que, si todo ser viviente tiene una frecuencia vibratoria determinada, cuando se le aplica una vibración distinta, su situación cambia. Y esto es, precisamente, lo que le ocurre a los patógenos dentro del cuerpo humano: se ven debilitados y entonces pueden ser neutralizados por los glóbulos blancos. O dicho de otra forma: los leucocitos (glóbulos blancos) pueden acabar más fácilmente con bacterias, hongos y demás una vez que los patógenos han sido ‘electrocutados’.

El abanico de afecciones que el Zapper puede producir beneficios es amplio: alergias, dolores menstruales, migrañas, hipertensión, asma, dolor articular, cistitis crónica, bronquitis, resfriados, diabetes, e incluso cáncer. El doctor alemán Alfons Weber descubrió parásitos en las células sanguíneas de todos sus pacientes de cáncer. A partir de ahí, diversos profesionales alemanes observaron que la forma más rápida para eliminar los parásitos de las células de la sangre es el uso de electrificación sanguínea y el pulso magnético acompañado por un buen programa nutricional.

Existe una relación entre las enfermedades y las cargas parasitarias. El ataque por parásitos y su desarrollo dentro del cuerpo humano produce un esfuerzo enorme para el organismo. Sin embargo, esta simple idea no se reconoce en los análisis clínicos porque la biología moderna desdeña esta parte, y solo detecta los parásitos cuando aparecen en la materia fecal o generan síntomas claros como vómitos, fiebre o anemia. Alan Baklayán, médico naturista alemán, averiguó que las metabolizaciones que producen los parásitos contienen sustancias alérgicas debido a la cantidad de ácidos y proteínas extrañas que detecta el cuerpo: “He observado en cientos de pruebas la sobre exigencia del organismo para luchar contra estas sustancias, incluso cuando el ataque no es masivo. Solamente unos pocos parásitos, incluso en sus etapas de crecimiento, son suficientes para iniciar o mantener un proceso patológico en curso”, afirmó

Según los investigadores de este campo frecuencial, las bio frecuencias dan resultados excelentes en el tratamiento de afecciones tales como alergia, asma, migraña, cáncer, diabetes, enfermedades reumáticas y problemas de digestión no específicos. En algunos casos, los resultados son momentáneos y aparecen en cuanto se aplican las frecuencias. Todo apunta, según estos investigadores, a que el Zapper o bio resonador es una ayuda universal para todas las clases de desequilibrios, también los de carácter crónico.

Además, y a modo de detalle técnico, dispone de la posibilidad de entregar el pulso de tipo solo positivo, o positivo y negativo. A estos modos habituales en los zappers se les denomina modo Hulda Clark y modo Bob Beck. En el panel del dispositivo se denomina “POSITIVA” o “ALTERNA”. El dispositivo se caracteriza por tener una serie de menús de frecuencias que puede aplicarse según la patología o la elección personal. El pulso eléctrico entregado, tanto en modo positivo o en modo de alterna, está prefijado al 67%, nivel en el que, según muchos investigadores, se proporciona una mayor cantidad de armónicos.

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